PROCESOS, METODOLOGÍA Y DIAGNÓSTICO EVALUATIVO

Introducción

Antes de hacer la evaluación hay que fijar el objetivo, para lo cual se usan diferentes metodologías según los distintos modelos.

Metodología (forma de trabajo y estructuración)

Basándonos en el método hipotético-deductivo, en éste hay diferentes pasos:

Observar y recoger la información: Vamos a indagar por qué el sujeto está en la consulta y le observaremos verbal y no verbalmente. Esto son leva a preguntarnos que le pasa (creencia).

Hipótesis: “Creo que le pasa…”. Ésta está sustentada en un modelo teórico o teoría previa.

Verificar u operativizar la hipótesis: Saber si lo que creo es la realidad mediante datos y contrastes de información. ESTO HAY QUE HACERLO SIEMPRE.

Afirmar como se manifiesta la hipótesis: Ver como se ve la hipótesis en la conducta, para lo cual tenemos que saber las variables y coger las que son importantes en este caso, para cambiarlas y así arreglar el problema.

Evaluar las variables con instrumentos adecuados para ellas.

Tras esto, obtener los datos necesarios para saber si nuestra hipótesis es correcta o no.

Con la hipótesis correcta, dirigirnos a la finalidad del caso, dándole los datos al sujeto (o remitente) y respondiendo al objetivo.

Tareas en un proceso de evaluación y diagnóstico

Establecer las coordenadas sociodemográficas y ambientales del sujeto: Debemos realizar una ficha de la persona en la que se recojan datos como su nombre, teléfono, vivienda, etc., y datos de quien es la persona, en que contexto se mueve y que hábitat de procedencia tiene (si es urbano rural, de clase alta, media o baja…). También se pregunta donde nació, como es su casa, con cuantos vive, número de familiares, profesión, como es su trabajo, estudios, estado civil, etc.), obteniendo así los primeros datos importantísimos para la evaluación.

Fijar los objetivos de la situación y especificar la cuestión a evaluar: Tras saber quien es hay que preguntar por qué ha venido, que problema tiene, cuanto hace que lo tiene… y si hay terceras personas, saber la demanda de ellas, así como sus expectativas. Los sujetos nos tienen que poner en un marco de la demanda para analizar sobre ese círculo (ej: problema escolar) y no decirnos cosas abstractas (ej: me siento mal). Los objetivos se plantean siempre en base a supuestos (preguntas a las que podemos responder).

Plantear los supuestos: Un supuesto es algo imaginado que puede pasar. Hay cuatro formas de lanzar supuestos del caso en base al objetivo (de menos a más complejos; pueden combinarse):

Supuesto de cuantificación: Fenómeno o comportamiento que se da en determinada cantidad (numérico (20 cigarros, p.e.) o cuantitativo).

Supuesto de semejanza: Hasta que punto una persona presenta comportamientos parecidos a los de otra persona que han sido analizados de antemano.

Supuesto de asociación predictiva: Cuando dos comportamientos aparecen juntos; aparece un comportamiento y, como van unidos, predecimos el otro (ej: cuando la chica espera, aparece su novio; asociación predictiva: vemos a la chica espera, predecimos que su novio va a venir).

Supuesto de relación explicativa: Cuando se busca la causa y el efecto en el comportamiento de una persona (ej: ese niño suspende porque no le motivan).

Hipotetizar: Lanzamos la hipótesis según los supuestos, que es una afirmación a contrastar.

Seleccionar variables: Podemos evaluar diferentes variables:

Variables cognitivas: Todas las que tienen que ver con sus habilidades intelectuales.

Variables de personalidad: Rasgos, motivaciones, intereses, pensamientos, etc.

Variables psicomotrices: La organización espacial.

Variables que tienen que ver con las condiciones biológicas del organismo.

Variables relacionadas con el ambiente: Nivel sociocultural, relaciones sociales, etc.

Seleccionar técnicas: Seleccionar las técnicas que nos aseguren evaluar correctamente esas variables. NUNCA se emplea solo una técnica, ya que hay que usar varias para contrastar. Éstas tienen que darnos fiabilidad, servir para nuestros fines, que sea la que mejor se adapte al sujeto y que sea barata en tiempo, esfuerzo y dinero. Además, las técnicas deben ir en función del marco teórico, la edad y condiciones del sujeto, tener garantía científica, que no sean prejuiciosas y tienen que dar datos significativos de la persona.

Aplicar las técnicas y corregirlas: Antes de aplicarlas tenemos que saber las condiciones en las que vamos a aplicarlas (día, hora, tiempo…) e intentar que sean las mejores para el sujeto. Una vez aplicadas, hay que corregirlas.

Elaborar resultados y conclusiones: Una vez corregidas, hay que sacar datos (que pueden ser cuantitativos o cualitativos) y, de esos resultados, sacar las conclusiones. Con estas conclusiones, contrastaremos la información para confirmar o rechazar nuestra hipótesis. Si la hipótesis se confirma, sacaremos las conclusiones que nos permitan responder a la demanda del cliente; si la hipótesis se desmiente, buscamos otra y hacemos lo mismo, hasta que acertemos.

Informar al sujeto: Tras tener claras las conclusiones, debemos informar al sujeto (o al remitente: juez, padres, etc.). Si estamos e el ámbito clínico, además de informar, tenemos que proponer alternativas de solución. Hay dos formas de dar esta información:

Informe psicológico escrito: Describiendo todo, que l tenemos que guardar con un número, por si nos lo vienen a robar, para que sepan de quien es (informe psicológico de archivo). Se le puede dar al sujeto entero, una parte o no dárselo. Este informe siempre hay que hacerlo.

Informe oral: Puede ser combinado con lo anterior o no, y ajustándonos al sujeto.

Esta información es totalmente confidencial y, solo con consentimiento del sujeto podemos enseñársela a alguien más, sino pueden demandarnos (por eso lo del código en el informe). El informe hay que elaborarlo cuando el sujeto no está y la cita que se lleva a cabo para explicarle esto se llama entrevista de devolución, ya que le “devuelves” la información que te ha dado.

Valorar nuestras intervenciones: Una vez dada la información al sujeto y que éste haya pasado por un tratamiento psicológico (terapéutico, preventivo, etc.), hay que pasar al seguimiento. Este seguimiento implica una nueva evaluación transcurrido un tiempo desde la aplicación del tratamiento para corroborar si las técnicas aplicadas para e problema han sido eficaces. Para esto, habría que tomar de nuevo contacto con el sujeto, levar a cabo una nueva evaluación de las conductas implicadas en el problema utilizando los mismos procedimientos, analizar los datos registrados comparándolos con los anteriores y, si estos se han estabilizado, esto avalará nuestra hipótesis; si no, hay que volver a formular unos supuestos y hacer de nuevo todo el procedimiento.

Procedimiento » Supuestos – Hipótesis – Variables – Técnicas – Contrarrestar hipótesis – Conclusiones – Informe psicológico (hasta aquí es la evaluación) – Intervención – Seguimiento (valorar eficacia y eficiencia del tratamiento).

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